Movimiento de Resistencia Juvenil

lunes, noviembre 27, 2006

De el universal....


...A la otra orilla del río de aguas turbulentas de la vida política mexicana, el Presidente termina su sexenio en condiciones desastrosas. Activista de cursilería indomable en favor de su esposa, guerrero invicto de la refriega con la gramática, amigo íntimo del ridículo, Vicente Fox abandona la Presidencia en un estado de negación absoluta de la realidad: me siento como un campeón, Oaxaca vive una paz extraordinaria, el narcotráfico es un problema dominado, los índices de la inseguridad declinan, la pobreza ha disminuido, hemos triunfado en la lucha contra el desempleo. La confusión mental como programa de gobierno. Alejandro Páez ha recordado en El hombre que lo tuvo todo (Newsweek, 27 de noviembre de 2006) estas palabras de Fox cuando iniciaba su sexenio: "Así como me ven de rancherito y con botas, también sé ser estadista y gobernante, y también sé cuando usar traje y hablar bonito". Dice Páez: "en el último tramo, el Presidente perdió el control de la variable más riesgosa de todas, y no es económica. En 2006 una buena dosis de falta de pericia y una mayor cantidad de intolerancia hacia sus adversarios lo llevaron a cometer terribles errores que él mismo había señalado, desde la oposición, como inadmisibles". En efecto, el Presidente ha sido un actor principal en el desordenado tablero de la política mexicana. Obsesionado con el ascenso de López Obrador en las encuestas, promovió el desafuero para descarrilar la carrera presidencial al candidato de la coalición Por el Bien de Todos. Al final, las movilizaciones obradoristas, la opinión pública y la prensa internacional se lo impidieron. El lenguaje presidencial no ha sido desde luego únicamente la exaltación del disparate; en febrero de 2006, en el fragor de las campañas, Fox afirmó: "Mi gobierno vomita la demagogia, el populismo, el engaño y la mentira". Vicente Fox deja la presidencia con la rara flor de la unanimidad: su gobierno quedará asociado a la desilusión y a la certeza de que fracasó en gran parte de las acciones que emprendió a lo largo de seis años.

La temporada cerrará con el primero de diciembre. En la toma de posesión de Felipe Calderón veremos de nuevo algunos de los rasgos indeseables que han marcado el año político: el empellón, el insulto, la gritería y los desmanes. Cabe preguntarse si hay en la decisión del perredismo y sus legisladores de impedir que Calderón asuma la Presidencia de la República un clara intención golpista. Hay que prepararse para el sainete, esa breve pieza teatral de carácter cómico y popular que le fascina al perredismo. El título se le ocurriría a cualquiera: Entremés en San Lázaro.



Lopez Obrador: "Rumbo a peor"

RAFAEL PÉREZ GAY
El Universal
Domingo 26 de noviembre de 2006