El niño que sobrevivió a rectoría...
Muchos saludos en esta nueva etapa del blog!
Después de algún par de meses sin ninguna novedad (más bien sin que consultáramos el blog), quiero felicitarnos a todos por tomar otra vez la iniciativa de escribir en este espacio que tenemos que recuperar aquí en Querétaro.
El panorama actual es grave, aumento indiscriminado de precios, militarización del país y en menor grado, faltas a la libertad de expresión. Para todos aquellos que no sepan, les voy a contar en esta ocasión la difícil situación por la que acabo de pasar en la UAQ.
Hace un par de meses elaboré una caricatura de un profesor (que actualmente es coordinador en la licenciatura de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la UAQ), en ella plasmaba una situación que había tenido mi grupo y que por lo tanto mostraba el sentir de una parte de la población estudiantil. Cabe señalar que la relación con el profesor Gerardo Vázquez Piña era un tanto laxa, incluso en un par de ocasiones en prácticas de campo, estuvo tomando con nosotros y bromeando como un igual.
Cuando elaboré la caricatura, la envié al correo común que tengo con mis compañeros de clase. Desafortunadamente, un compañero marica, la envió al profesor. Este se molestó de sobremanera, pues el nombre de la caricatura era "el putin de gerardo". Acudió a las instancias correspondientes en la facultad, que era la entonces coordinadora Lorena Osornio, que informó a la directora de la FCPyS, Ángeles Molina. Sin haberme enterado de estos movimientos, decido ir con el profesor a responsabilizarme por mis actos y pedirle una disculpa, así como a la coordinadora, ambos me aseguraron que ahí habría de quedar y que eran aceptadas mis disculpas.
Sin embargo, se presentó el caso en Consejo Académico, ante la sorpresa de alumnos y maestros, pues la actitud de la directora fue un tanto tajante. No se me permitió defenderme, ni expresar mi punto de vista. Peor aún, ni siquiera se me informó que se iba a presentar mi caso, yo me enteré por una compañera que le llegó el rumor. De esta manera se votó por que se me juzgara en la Comisión de Honor y Justicia, institución que solo se conforma cuando la situación es de suma delicadeza. Finalmente ante el desconcierto de los integrantes de Consejo Académico (¡¡la votación fue de 6 a favor, 1 en contra y 9 abstenciones!!) se aprobó y mi caso fue a parar a manos del rector Raúl Iturralde y el director de asuntos jurídicos Francisco Cisnel.
14 días después de juzgarme en C. A. se me informó que se me suspendía de la universidad hasta que se conformara Honor y Justicia, que era integrado por un decano de mi facultad, dos alumnos, un decano de derecho y el director de jurídico. Mientras se me suspendía y no tenía derechos académicos (suspendo... luego virigüo) fue así como se establecía una sanción a algo que aún no era juzgado.
Inmediatamente se me empezó a investigar por todos los medios posibles, incluso se fue a preguntar por mi desempeño en Radio Universidad, lugar donde tenía una colaboración semanal. El mismo Francisco Cisnel me lo dijo, se checaron mis calificaciones y mi expediente. Se me dio un trato de un criminal, cuando simplemente había hecho uso de mi libertad de expresión y había externado mi opinión sobre un profesor. Sin embargo se me mantuvo suspendido, corriendo el riesgo de perder el semestre por las faltas ocasionadas por la suspensión que el rector me había impuesto.
Las consejeras universitarias que en un primer momento habían estado tan solícitas, perdieron todo tipo de dignidad, abandonándome a mi suerte, bajo la excusa de "ser neutrales". Fue en este panorama, cuando el rector solicita como sanción, un año de suspensión. Ante este castigo excesivo, se me acercan un par de medios de comunicación para informarse del absurdo caso que se estaba presentando.
Finalmente despues de muchos "estira y afloja" político, me levantan la suspensión que duró cerca de un mes, situación que tengo que agradecer a toda la gente que estuvo pendiente, amigos, compañeros e incluso maestros.
Sin embargo tenemos que hacer una lectura de lo que sucedió detrás de telones. Hace más de un año que colaboro en el MRJ, situación que la ideología de la universidad tacharía como "perredista" (asco). En su pequeño panorama no saben discernir entre los ciudadanos que buscamos un mejor México y aquellos borregos que simplemente buscan un cargo. Mis colaboraciones en la Radio siempre fueron contra Gobierno del Estado, censuraron incluso mi participación en Radio Universidad cuando se habló del informe de gobierno del rector.
¿De que se trataba todo esta falsa ideología del "respeto"? ¿Acaso un escarmiento público a aquellos con ciertas ideologías? ¿Un ejemplar castigo por parte de dirección de FCPyS? ¿un capricho de un profesor?
No lo sé, sin embargo creo que quedará en nuestra memoria la injusta situación en la que me trataron de involucrar y que, reitero, no sucedió gracias a la entusiasta participación de muchos estudiantes indignados por excesiva sanción que se quería imponer de forma arbitraria... No obstante, tuvieron que conformar su ira con una amonestación a mi expediente.
"Educo en el Honor y la Justicia" Pues ni honor ni justicia en este caso... que lamentable que en una universidad donde se debería de promover el libre pensamiento y la creatividad se ataque de esta manera una forma de expresión, que repito, ni siquiera fue publicada... ¿quieren ver la caricatura? aquí la presento...
Después de algún par de meses sin ninguna novedad (más bien sin que consultáramos el blog), quiero felicitarnos a todos por tomar otra vez la iniciativa de escribir en este espacio que tenemos que recuperar aquí en Querétaro.
El panorama actual es grave, aumento indiscriminado de precios, militarización del país y en menor grado, faltas a la libertad de expresión. Para todos aquellos que no sepan, les voy a contar en esta ocasión la difícil situación por la que acabo de pasar en la UAQ.
Hace un par de meses elaboré una caricatura de un profesor (que actualmente es coordinador en la licenciatura de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la UAQ), en ella plasmaba una situación que había tenido mi grupo y que por lo tanto mostraba el sentir de una parte de la población estudiantil. Cabe señalar que la relación con el profesor Gerardo Vázquez Piña era un tanto laxa, incluso en un par de ocasiones en prácticas de campo, estuvo tomando con nosotros y bromeando como un igual.
Cuando elaboré la caricatura, la envié al correo común que tengo con mis compañeros de clase. Desafortunadamente, un compañero marica, la envió al profesor. Este se molestó de sobremanera, pues el nombre de la caricatura era "el putin de gerardo". Acudió a las instancias correspondientes en la facultad, que era la entonces coordinadora Lorena Osornio, que informó a la directora de la FCPyS, Ángeles Molina. Sin haberme enterado de estos movimientos, decido ir con el profesor a responsabilizarme por mis actos y pedirle una disculpa, así como a la coordinadora, ambos me aseguraron que ahí habría de quedar y que eran aceptadas mis disculpas.
Sin embargo, se presentó el caso en Consejo Académico, ante la sorpresa de alumnos y maestros, pues la actitud de la directora fue un tanto tajante. No se me permitió defenderme, ni expresar mi punto de vista. Peor aún, ni siquiera se me informó que se iba a presentar mi caso, yo me enteré por una compañera que le llegó el rumor. De esta manera se votó por que se me juzgara en la Comisión de Honor y Justicia, institución que solo se conforma cuando la situación es de suma delicadeza. Finalmente ante el desconcierto de los integrantes de Consejo Académico (¡¡la votación fue de 6 a favor, 1 en contra y 9 abstenciones!!) se aprobó y mi caso fue a parar a manos del rector Raúl Iturralde y el director de asuntos jurídicos Francisco Cisnel.
14 días después de juzgarme en C. A. se me informó que se me suspendía de la universidad hasta que se conformara Honor y Justicia, que era integrado por un decano de mi facultad, dos alumnos, un decano de derecho y el director de jurídico. Mientras se me suspendía y no tenía derechos académicos (suspendo... luego virigüo) fue así como se establecía una sanción a algo que aún no era juzgado.
Inmediatamente se me empezó a investigar por todos los medios posibles, incluso se fue a preguntar por mi desempeño en Radio Universidad, lugar donde tenía una colaboración semanal. El mismo Francisco Cisnel me lo dijo, se checaron mis calificaciones y mi expediente. Se me dio un trato de un criminal, cuando simplemente había hecho uso de mi libertad de expresión y había externado mi opinión sobre un profesor. Sin embargo se me mantuvo suspendido, corriendo el riesgo de perder el semestre por las faltas ocasionadas por la suspensión que el rector me había impuesto.
Las consejeras universitarias que en un primer momento habían estado tan solícitas, perdieron todo tipo de dignidad, abandonándome a mi suerte, bajo la excusa de "ser neutrales". Fue en este panorama, cuando el rector solicita como sanción, un año de suspensión. Ante este castigo excesivo, se me acercan un par de medios de comunicación para informarse del absurdo caso que se estaba presentando.
Finalmente despues de muchos "estira y afloja" político, me levantan la suspensión que duró cerca de un mes, situación que tengo que agradecer a toda la gente que estuvo pendiente, amigos, compañeros e incluso maestros.
Sin embargo tenemos que hacer una lectura de lo que sucedió detrás de telones. Hace más de un año que colaboro en el MRJ, situación que la ideología de la universidad tacharía como "perredista" (asco). En su pequeño panorama no saben discernir entre los ciudadanos que buscamos un mejor México y aquellos borregos que simplemente buscan un cargo. Mis colaboraciones en la Radio siempre fueron contra Gobierno del Estado, censuraron incluso mi participación en Radio Universidad cuando se habló del informe de gobierno del rector.
¿De que se trataba todo esta falsa ideología del "respeto"? ¿Acaso un escarmiento público a aquellos con ciertas ideologías? ¿Un ejemplar castigo por parte de dirección de FCPyS? ¿un capricho de un profesor?
No lo sé, sin embargo creo que quedará en nuestra memoria la injusta situación en la que me trataron de involucrar y que, reitero, no sucedió gracias a la entusiasta participación de muchos estudiantes indignados por excesiva sanción que se quería imponer de forma arbitraria... No obstante, tuvieron que conformar su ira con una amonestación a mi expediente.
"Educo en el Honor y la Justicia" Pues ni honor ni justicia en este caso... que lamentable que en una universidad donde se debería de promover el libre pensamiento y la creatividad se ataque de esta manera una forma de expresión, que repito, ni siquiera fue publicada... ¿quieren ver la caricatura? aquí la presento...


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